Desde mi oficina y el balcón

Un periodismo al servicio de la verdad, porque el opresor, no fuera tan fuerte, si no tuviese "cómplices entre los propios OPRIMIDOS".

Yo amo mí biblioteca, por el silencio y la paz que hay en ella. Sí, en ella bosquejo para comprender, luego me escucho y después sí entiendo. Cuan satisfactorio es, para mí entender porque amo saber… Soy ñoño con mis libros, me ponen curioso, soy celoso con ellos. Yokaira y Leandra los saben, los uso sin sus presencias. Es cuando en mi soledad se despierta más mí ser, la curiosidad que siempre me embargan y la sorpresa que de ellos cada vez recibo.

Me encanta en abundancia saber. Amo saber y que me enseñen, porque mi pasión es enseñar; solo así aprendo. Los libros son fascinantes. Amo su textura, calidez y el aroma que se desprenden de las páginas. En mi biblioteca me siento a gusto, con vista tan hermosa al Parque José María Cabral (Parque de los Burros, como le suelen llamar). Amo la soledad desde el balcón de mi oficina, ver el cielo, la naturaleza del parque, amo ver de noche, y el color de las estrellas.

Ensimismado con todas esas cosas me encuentro con ese silencio, con esos olores y en esos asombros. Ahí, de verdad con esas simplezas siento que vivo, humano, simple, torpe y también frágil ¡En éste lugar puedo ser Yo! impartir docencia y platicar con alumnos y exalumnos de las prestigiosas universidades O&M, UCE, Ufhec y Uniremhos.

De igual manera, tener encuentros virtuales con mis alumn@s, apaciguar mis confusiones, crear treguas con mis enemigos reales o imaginarios, esperar a finales posibles achaques de mis dolencias cuando llegue la vejez, escribir los motivos por los que no soy tan malo como me dicen, convertir los dardos y las piedras tiradas en un gran monumento en honor al amor y a la paz, que imagino debe existir en un mundo lleno de convulsiones.

¿Qué lugar, como mi biblioteca puede existir donde me sienta Yo? ni siquiera otro espacio que considere Hogar. ¡No tengo un lugar distinto al que yo sienta que pertenezco, ni hay otro aire que me revitalice, no hay más espacios para revitalizar mis memorias, ni para recordar tantas añoranzas, miradas al norte de las Montañas de Sabaneta o la Casa de Balaguer, como aquí conmigo y el dulce enigma de leerme entre tantas líneas autores de libros de consulta permanentes como! Quijote, Memoria de Adriano, El Gabo, José Ingeniero, Juan Bosch, Balaguer...

Cuánta razón tenía Heyderkerd "El nombre es su medio, su lectura y su expresión son su otra mitad.

Por Leandro Ortiz de la Rosa Abogado y Periodista.

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