Individuo y sociedad: Perspectivas, Temperamento y Personalidad.



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Abogado y Periodista
Leandro Ortiz de la Rosa 

                                  Juan Jacobo Rousseau manifestó que el hombre nace grande pero la sociedad lo transforma. Es una tabla rasa y es la sociedad la que te vas moldeando que vas permitir que tú pueda asumir tu propia personalidad, unido a un conjunto de valores qué en el seno familiar adquiere y que nunca debe apartarse de esos principios, en referencia a todos los individuos que cohabitan en los diversos círculos sociales, ellos se van definiendo, otros tienen una personalidad que van descubriendo poco a poco en la medida en que vas trazando la raya de Pizarro con todos y cada uno de tu entorno.
La relación del individuo con la sociedad y el papel de éste en la historia, han sido abordados desde diferentes puntos de vista por los clásicos de la sociología, así como por la sociología contemporánea. En este trabajo nos centramos fundamentalmente en la perspectiva de Max Weber. En la última etapa de su producción (1910–1920), este pensador alemán incursiona en la sociología y delinea para ésta un "método individualista" que pone el acento en el actor, proporcionando a la disciplina una base absolutamente diferente de la que le otorga la teoría marxista, o aun el método "holista" de la tradición sociológica francesa del siglo XIX. Nos proponemos, por un lado, identificar y explicar esa problemática en la obra de Weber y, por el otro, mostrar cómo dicha perspectiva supone un quiebre insalvable con el método "estructural" propuesto por el marxismo clásico.
   En el lenguaje cotidiano frecuentemente se utilizan los términos “personalidad”, “temperamento” y “carácter” de forma intercambiable; sin embargo, desde la Psicología se han establecido límites claros entre estos tres conceptos, que dan cuenta de aspectos diferenciados de la experiencia humana.
¿Qué es el temperamento?
Al hablar de temperamento estamos haciendo referencia a la dimensión biológica e instintiva de la personalidad, que se manifiesta antes que el resto de factores. Durante la vida de cualquier persona las influencias ambientales que recibe interactúan con su base temperamental, dando lugar a los rasgos que la caracterizarán y la diferenciarán del resto.
El temperamento está determinado por la herencia genética, que influye de forma muy notable en el funcionamiento de los sistemas nervioso y endocrino, es decir, en la influencia relativa de distintos neurotransmisores y hormonas. Otros aspectos innatos, como el nivel de alerta cerebral, también son importantes para el desarrollo de la personalidad.
En la vida se presentan situaciones que nos van dejando muchas enseñanzas y consejos para los obstáculos. Algo bastante bueno es que tal experiencia en el desarrollo del carácter y la personalidad permiten que asuma consejos de ti, consejos que en verdad te ayudaran bastante en el futuro de tu vida, esas hermosas frases de Dexter Yager que aparte de una enseñanza dejaban un sentimiento y enseñan cosas que nos servirán para toda la vida en cada etapa. Es lo que define Tú personalidad.
Hay que entender que nuestras vidas son forjadas por sueños, que somos, donde estamos hoy es el resultado de sueños hechos realidad, casa edificio que ves, surgió de la imaginación de alguien.
Siempre detente y piensa; cada cosa que tocamos es el resultado de un sueño hecho realidad. Así que el soñar puede ser una práctica saludable, Woodrow Wilson dijo: ¨Nos engrandecemos por lo sueños.
Todos los grandes hombres son soñadores, ellos ven las cosas en la delicada bruma de un día de primavera o en rojo fuego de una larga noche de invierno.
Algunos de nosotros dejamos morir estos grandes sueños, pero otros los alimentan y los protegen; los nutren durante los días adversos hasta que pueden sacarlos al sol y a la luz que siempre llegan a aquellos que sinceramente confían en que sus sueños se harán realidad. Es muy importante poseer una imaginación positiva, este es el mapa de la ruta hacia el éxito.
Nadie emprenderá un largo viaje a un lugar desconocido sin primero consultar un mapa. Asimismo aquellos que no tienen sueños o metas por las cuales esforzarse, vagan a la deriva y nunca logran algo de gran valor. Los suelos son una dádiva de Dios y necesitan ser alimentados. Desafortunadamente, muchos permiten que la vida les robe sus sueños; el ladrón toma la forma de muchas personas y circunstancias. Tus padres, tus amigos, asociados y colegas pueden ignorante e inconscientemente robarte tus sueños.
¿Qué te hace pensar que tú puedes hacer eso? Te dirán. No resultara. Eso es imposible. Descarta esa idea.¨, son los verdaderos matadores de sueños ajenos.  Pero, si es tu visión, tu plegaria, tu sueño, ¿Porque darte por vencido tan fácilmente? dale una oportunidad y nunca permitas que nadie tome esa decisión por ti y destruya tu sueño. Por supuesto, no estoy sugiriendo que cada sueño es práctico y que cada idea es sensata. Tampoco estoy sugiriendo que las opiniones de otros no deban considerarse. Recuerda, sin embargo, que esta es tú visión y debe definir tú carácter y tú personalidad a costa de lo que sea, como sea y contra quien sea. Es lo que hará que te respeten e imprimir confianza.
En la Antigua Grecia el célebre médico Hipócrates afirmó que la personalidad y la enfermedad humanas dependían del equilibrio o desequilibrio entre cuatro humores corporales: la bilis amarilla, la bilis negra, la flema y la sangre.
En el siglo II d.C., unos 500 años más tarde, Galeno de Pérgamo creó una tipología temperamental que clasificaba a las personas en función del humor predominante. En el tipo colérico predominaba la bilis amarilla, en el melancólico la negra, en el flemático la flema y en el sanguíneo la sangre.
Mucho más adelante, ya en el siglo XX, autores como Eysenck y Pavlov establecieron como definimos nuestro carácter:
El carácter es el componente aprendido de la personalidad. Aparece como consecuencia de las experiencias que vivimos, que influyen en nuestra forma de ser, modulando las predisposiciones y tendencias biológicas, es decir, temperamentales.
Si bien no existe un grado de acuerdo tan elevado en torno a la definición del carácter como en el caso del temperamento, la mayoría de propuestas destacan el hecho de que se deriva de la interacción social. Esto significa que depende del contexto en el que nos desarrollamos, y por tanto tiene un origen cultural.
A principios del siglo XX el estudio del carácter, o caracterología, fue una tendencia predominante que acabaría siendo sustituida por la Psicología de la Personalidad; en el fondo, estas perspectivas no se diferenciaban demasiado de los modelos actuales. Entre los autores que trabajaron con el concepto de carácter destacan Ernst Kretschmer y William Stern.
En la actualidad en muchos casos no se distingue entre estos elementos, el carácter y la personalidad. De forma estricta el primer término designa específicamente la parte de nuestra naturaleza que viene determinada por el ambiente, pero la dificultad para separarla del temperamento hace que las definiciones de carácter y personalidad se solapen con frecuencia.
En psicología, el término “personalidad” se define como una organización de emociones, cogniciones y conductas que determinan los patrones de comportamiento de una persona. En la formación de la personalidad intervienen tanto la base biológica (temperamento) como las influencias ambientales (carácter).
Por tanto, el aspecto más destacable de la personalidad en comparación con los conceptos de temperamento y carácter es que los engloba a ambos. Dadas las dificultades para delimitar qué parte de la forma de ser viene dada por la herencia y cuál por el ambiente, este término resulta más útil que los anteriores a nivel teórico y práctico.
Desde la psicología se han ofrecido un gran número de concepciones de la personalidad. Una de las más influyentes es la de Gordon Allport, que destaca también las manifestaciones mentales y conductuales y el componente de organización, si bien añade un factor de dinamismo (interacción continua con el entorno) y de especificidad individual.
Cada teoría psicológica sobre la personalidad destaca aspectos diferentes de la experiencia humana. Además de la teoría individualista de Allport, entre las más importantes encontramos la de Eysenck, que se centra en las dimensiones biológicas, y las de los humanistas Rogers y Maslow.
Es importante también hacer mención a los modelos situacionistas que acercan el concepto de personalidad al de conducta. Desde estas perspectivas se propone que el comportamiento humano no depende tanto de constructos mentales como de las influencias ambientales en una situación concreta, o bien que la personalidad es un repertorio conductual.
El autor es catedrático de la Universidad Central del Este (Uce) y de la Universidad Eugenio María de Hostos (Uniremhos)
Periodista y Abogado
Leandro Ortiz de la Rosa

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